
![]() |
Homenaje a la Venus de Milo. |
Pero, en esta ocasión, conviene centrarnos en la que fue su última película publicada: Soñadores. Esta obra, ambientada en la primavera francesa de Mayo del 68', es una interesante alegoría sobre el amor y la libertad, ubicada en un periodo histórico lleno de cambios políticos y culturales. Aunque claro, Bertolucci no se limita a eso, y se resiste rotundamente a rodar un panfleto. El trabajo de los grandes directores siempre consiste en lograr una historia vibrante, con personajes complejos e impredecibles y con guiones llenos de sorpresas. Soñadores cumple, precisamente, con todo esto, además de transmitirnos la emoción, la pasión por el cine y la celebración extasiada de la vida, sensaciones que se logran respirar a lo largo de toda la cinta.
Matthew (Michael Pitt) es un joven norteamericano que conoce a Isabelle (Eva Green) y Theo (Louis Gardel) en medio de las revoluciones culturales de París, en 1968. Desde el comienzo, su relación estará marcada por los gustos cinematográficos, que en esa época estaban notablemente influenciados por la nouvelle vague, representada por grandes directores como Jean-Luc Godard, François Truffaut, entre otros. Los jóvenes se conocen, tras intercambiar miradas por un tiempo, en una revuelta organizada por una popular cinemateca parisina. Isabella es una interesante e histriónica muchacha que llama de inmediato la atención de Matthew, y con el consentimiento de su hermano Theo, la joven invita al forastero a hacerles compañía mientras sus padres se van de vacaciones, dejándoles la casa sola por un tiempo. Este resulta ser el génesis de la locura total, un carnaval desenfrenado a través de las calles de París.
![]() |
Isabella y Theo. |
La gracia de este grupito precoz, contagiado con el idealismo y las ansias libertarias de la época, es la pasión y la abnegación con que viven cada día. Todo parece nuevo para ellos. Se niegan con furia a crecer, a perder el añorado fuego de la juventud, y Matthew no puede hacer nada más que maravillarse y dejarse llevar por la corriente revolucionaria de estos dos curiosos hermanos. Los tres serán protagonistas de inolvidables descubrimientos sexuales, de diálogos interesantísimos sobre política, cine y sociedad, y de diversos momentos entrañables que quedarán grabados en la retina del espectador. Soñadores es, sencillamente, una receta para no envejecer nunca, no apta para cobardes, anticuados y conservadores. Es un vertiginoso acercamiento a la vida bohemia de París a fines de los años 60', al ritmo de una banda sonora que seguramente te volará la tapa de los sesos.
![]() |
Homenaje a Banda Aparte, de Godard. |
Por Patricio Contreras N.