15/9/11

En la cama, de Matías Bize (2005)


En la cama se estrenó en un año privilegiado para el cine chileno, donde también se publicaron otras interesantes películas como Play, de Alicia Scherson, y La Sagrada Familia, de Sebastián Campos, ambas con muy buena recepción, dando paso a un optimismo favorable para renovar el estancado cine nacional, obstruido hace algunos años por obsesiones criollistas y populistas. Matías Bize, que antes ya había llamado la atención (tanto en Chile como en el extranjero) con su ópera prima Sábado (2003), se embarcaba en ese destacado 2005 al lanzamiento del presente film, apoyado por una productora alemana que lo ayudó en el procedimiento. El resultado fue una película sencilla pero profundamente conmovedora, fórmula que ya es parte del sello personal de este joven director.
Daniela (Blanca Lewin)

Para algunos, los espacios reducidos donde Bize sitúa sus largometrajes resultan aburridos y poco llamativos, a lo que uno se pregunta: ¿tendrán problemas de déficit atencional, necesitarán explosiones y tráfico de drogas para entretenerse, o aquella perspectiva estática les producirá algún tipo de claustrofobia? Porque esos ambientes limitados y tensos donde transcurren sus películas, más que nada buscan intensificar la emotividad de las situaciones, centrar la atención del espectador en la originalidad del guión y su recepción emocional, además de darle un terreno propicio a los actores para improvisar y dejarse llevar como si su vida diaria estuviera siendo filmada. Esta no resulta ser una mirada rentable ni mucho menos propicia para los espectadores de cine hollywoodense, y eso talvez explica las contradicciones entre su éxito de crítica y su irregular recepción mediática, aunque contraria a toda expectativa la cinta logró ser una de las películas chilenas más reconocidas del año, paseándose incluso por la televisión con muy buenos resultados.

Bruno (Gonzalo Valenzuela)
La historia se basa en solo dos protagonistas: Bruno (Gonzalo Valenzuela) y Daniela (Blanca Lewin), dos jovenes que en la misma noche se conocen, se gustan y deciden acabar en una pieza de motel. La película comienza y termina en la misma habitación, pero puede que su aventura no siga ese mismo recorrido, siendo la tensión entre lo efímero y lo trascendente una buena mirilla para empezar a ver el film. Porque a pesar de ser una película extremadamente minimalista, llena de silencios y detalles, un buen espectador sabrá llevarla mucho más allá, ya que hay un montón de emociones y espacios en blanco que sugieren una doble lectura que pervierte a la imaginación. Por lo mismo, después de apreciar como este par de jovenes se desnudan de cuerpo y alma, conversando, fumando, teniendo sexo y recorriendo el habitual camino que la pasión filtra antes del conocimiento total, es imposible dejar que la historia termine ahí, sin decir nada más, peor si uno sabe que esos encuentros fugaces donde la atracción y el interés es mutuo suelen ser el comienzo de inciertos finales.

Sexualidad y sensualidad.
Bize transforma el deseo y lo que podría entenderse como morbo en una pieza de arte vista por un voyerista paciente, más enamorado que excitado, más intelectual que caliente, y nos deja una postal de paso que retrata al Cupido de las grandes urbes, que muchas veces se emborracha como nosotros, o se acelera con la rutina haciendo vista gorda a muchas parejas que acaban fracasando o enamorándose a través de las vías del desengaño. Esta atractiva forma de plantear la sexualidad llevó a otros directores a "remakes" e intentos de plagio polémicamente reconocidos (ver enlace), que le dieron aún más tarima a la cinta. Pero aún así, En la cama es una obra que se defiende sola, que desnuda el talento y las pretenciones de un gran director, y vale la pena verla para darle una oportunidad reconociéndose en las torpezas y las intimidades de sus cautivantes personajes.

Por Patricio Contreras N.


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3 comentarios:

  1. Otra que te debo Pablo. Mi lista se ha extendido considerablemente luego de descubrir tu interesante blog =) Por cierto, espero con ansias tu apreciación sobre el filme de Bela Tarr. Un saludo.

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  2. Buena pelicula, la habia visto en el chilevision, creo, hace algun tiempo y hace poco la vi otra vez.
    La duda que me surge al ver el cine de Bize, por el minimalismo presente en 3 de sus obras (no se como es "lo bueno de llorar"), es si es capaz de lograr una buena pelicula con una trama mas compleja y que entrelace mas personajes.
    Para mi, Bize realiza cine desde un paradigma personal y hasta el momento lo a hecho bien, pero no se cuanto aguante "la formula"; en adelante deberia incursionar en otros recursos y salirse del minimalismo.

    Jota, Saludos.

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